1995. El paradigma perdido. 9.

Desgrabación del interrogatorio de Pompeo Tiesto ante el sargento Aniceto López y la sargenta Juana Fernandez en la comisaría 9 de Villa Caraza.

Juana:

Queremos que relates otra vez, Pompeo, lo que ocurrió en el asalto a la concesionaria Mastronardi.

Aniceto:

Esta vez, por favor, queremos que te atengas fielmente a la realidad.

Juana:

Eso quiere decir que no queremos que embellezcas lo ocurrido con historias que, de acuerdo a nuestras creencia de lo que es la realidad, no podemos aprobar.

Aniceto:

Sin vueltas, queremos la verdad.

Pompeo:

Ya les conté la verdad. Ésa es la verdad.

Juana:

El Sargento Aniceto está recalcando que no quiere saber nada de los sueños que tuviste ahí adentro, alucinaciones, delirios y toda esa cosa con indígenas que nos contaste.

Pompeo:

Pero si ahí están los cuerpos.

Juana:

No hay cuerpos de nadie.

Aniceto:

Sabés muy bien que al entrar te encontramos a vos solo atado a una silla. A los otros los agarramos después, bastante lejos.

Juana:

Te queremos ayudar, Pompeo.

Aniceto:

Para eso necesitamos los nombres de los que entraron con vos. Encima te dejaron ahí y se llevaron tres vehículos.

Juana:

El señor Mastronardi está muy enojado.

Aniceto:

Enojado con nosotros.

Pompeo:

Yo los seguí nada más no tengo nada que ver. Yo no estaba lukiando. Yo soy un pibe humilde. Y así y todo estoy anotado en SADAIC. Compuse tres cumbias hace algunos años.

Aniceto:

Nadie quiere quitarte tus logros, Pompeo. Sólo queremos que cuentes, en detalle, y sin apartarte de lo que REALMENTE ocurrió, lo que hicieron en lo de Mastronardi.

Pompeo (canturrea):

Mi chica se menea

El barrio la punguea

Que nadie se meta con mi chica

Las ménades menean

El barrio las punguea

En los pasillos de Lanús

Vi la luz.

Silencio. Un golpe en la mesa de la Sargento Juana Fernández.

Juana:

¿Cuánto hace que no pasan tu canción en la radio, Pompeo?

Pompeo:

A ver. La navidad pasada no, la otra tampoco… Hace dos años. Ahí sí salí a tomar algo con los chicos y la sonrisa más grande, la estaban pasando.

Juana:

En ese tiempo deberías haber creado más canciones para no terminar cometiendo un delito en lo de Mastronardi.

Aniceto:

Basta. Vayamos al relato de lo ocurrido.

Pompeo:

Les dije. El Rubio dijo que vayamos a robar a lo de Mastronardi. Estábamos con las motos, habíamos juntado un par de celulares ese día. Pero el Rubio salió con eso y lo seguimos con el Mati y Carlitos.

Aniceto:

¿Y para qué entraron a las oficinas de Mastronardi si solo se llevaron los autos?

Pompeo:

El rubio, estaba así sacado y quería seguir y seguir. Adentro, vamos adentro, decía. Carlitos le pegó una patada a la puerta, pensábamos que no iba a haber nadie pero no estaba vacío. No nos dimos cuenta. Lo que no tuvimos en cuenta es que íbamos a ver a un pibe colgado del cuerno de la cabeza de esos animales.

Juana:

¿Cómo colgado, Pompeo?

Pompeo:

De la mano, colgado con una mano del cuerno para no caerse. Y otro abajo apareció con una espada. Imagínense, al Rubio le tembló el pulso y se le escapó un tiro. Ahí de repente miré a Carlitos y lo habían atravesado con la espada. Así…, en un costado. Lo que gritaba el loco. Los gritos de Carlitos se mezclaron con los del que estaba colgado del cuerno. Lucas creo que se llamaba. Un pibe alto.

Aniceto:

Lucas Mastronardi.

Pompeo:

Lucas, un pibe alto. Nos abrió un vino y todo. No nos trató mal.

Juana:

Pompeo, acá no se trata de eso sino de el porqué los tratan bien a ustedes. ¿Vos sugerís que el mismo Lucas con otros estaban ya cometiendo un delito en las oficinas de su tío?

Pompeo:

Y estaban vandalizando el lugar, eso seguro. El Rubio no quería llevarse los autos. No fue idea de él.

Juana:

¿Y de quién fue?

Pompeo:

No fue de los chetos esos. Fue idea de las cabezas.

Juana:

¿De qué cabezas, Pompeo?

Pompeo:

De las cabezas que había atrás de las otras cabezas, ya les dije.

Juana:

Vos querés decir de alguien que era la cabeza del robo. El que lo pensó.

Pompeo:

Las cabezas que había detrás de las cabezas de los animales.

Aniceto:

Delira otra vez. Apaga eso. Ya hay demasiadas cosas raras en este barrio para dejar testimonio de otras.

por Adrián Gastón Fares.

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